17 de febrero de 2018

Arroz con pollo

No hace tanto que los congeladores y el arcón de mi casa estaban repletos de carne.
Ya sabéis cómo es la vida de los pueblos, matanza del cerdo y chorizos, ternera guardada por piezas, pollos de corral, liebres, jabalí y alguna que otra cosa más de caza... Como hombres primitivos, guardando para tener siempre algo que llevarse a la boca aún en tiempos de hibernación, jeje.

Era aproximarse el verano, y empezar a organizar el arcón para la jornada para matar los pollos, y de esta manera tener sitio para congelarlos.

Pues en una de esas nos encontrábamos en verano de 2016, cuando le mandé un WhatsApp a mi madre para que me pasará está receta que tantísimas veces de las que tenía pollo fresco en casa nos había hecho, y desde entonces ha estado en stand by esperando a ver la luz.

Para mi este arroz en un pedacito de mi mamá hecho receta, significa hogar. Mi madre organizando el arcón, troceando el pollo en el tablón de la cocina con la macheta, comidas con tertulia familiar todos juntos en la mesa... ¡Momentos que añoro tanto!

¡Espero que os guste!






INGREDIENTES:

- 1 Diente de ajo
- 1/2 Cebolla
- 1 Carcasa de pollo y algún trozo del esqueleto con carne.
- 2 Cayenas pequeñas
- 2 Hojas de laurel
- 50 ml de vino blanco
- 1 Cda de pimentón
- 1 Medida de arroz
- 3 Medidas de agua
- Perejil al gusto
- AOVE


(3 pax)
PREPARACIÓN:

En una cazuela disponemos un chorro de AOVE.
Cuando esté bien caliente, agregamos el diente de ajo laminado.

Una vez que el ajo comience a dorarse, agregamos la cebolla en brunoise.
Podremos agregar en éste momento unas rodajitas de pimiento verde italiano, si gustáis. Yo en éste caso, no.
(Si queréis saber los distintos tipos de cortes que uso en mi cocina podéis verlo en Técnicas de corte)

Dejamos que se poche todo el conjunto durante unos minutos.
Una vez que la cebolla comience a transparentarse, agregamos la cayena machacada. Podéis obviar éste paso si no os gusta el picante o hay niños para comer.

Troceamos el pollo, con ayuda de una macheta para cortar los huesos.

Y lo agregamos al conjunto de la cazuela.

Dejamos que el pollo se dore un poquito, y agregamos el pimentón.

Revolvemos, e inmediatamente para evitar que se nos queme y dé un toque amargo a la preparación, agregamos un chorrito de vino blanco.

Y enseguida, el agua, que habremos calculado siguiendo la "fórmula" para arroces caldosos: Una medida de arroz x 3 medidas de agua.

Revolvemos y subimos el fuego.

Una vez que rompa a hervir, echamos el arroz.

Cocemos durante 20 minutos aproximadamente, a temperatura media, con ebullición constante.

Pasado el tiempo, éste así se ve nuestro arrocito.

Servimos inmediatamente en un plato.

Y espolvoreamos perejil al gusto, que le aportará color.
Éste es el resultado final.

Un arroz delicioso que me traslada a mi hogar, en compañía de mi madre.
¡Qué aproveche!



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13 de febrero de 2018

Crema de zanahoria al curry

Una de las formas en las que más me gusta tomar las verduras son trituradas.
Una buena cantidad de distintas verduras hervidas en un buen caldo y después pasadas por la batidora, a mí me alegra el día.
Pero también es cierto que aunque me encanten las cremas y purés para tomar las verduras, me aburren, ya que casi siempre acabo haciendo prácticamente la misma combinación.

Una buena alternativa para que esto no pase, es jugar con las especias. Os aseguro que el plato puede pasar del 0 al 100 con unas pequeñas dosis de mezclas de hierbas aromáticas.

Eso mismo es lo que sucede con ésta cremita, cuyo ingrediente principal es la zanahoria, y que en principio no llama mucho la atención. 
Sí, a mi también me pasó. Y es que como las zanahorias tienen un sabor más bien tirando a dulce, no sabes si va a ser agradable al paladar, pero nada más lejos de la realidad, la combinación del curry y el jengibre resulta delicioso.
Hay quién incluso, se atreve a cocerlo en leche de coco para que la mezcla de sabores sea aún más explosiva. Yo me lo apunto para la próxima vez.

¡Espero que os guste!






(2 Pax)
INGREDIENTES:

- 300 g de zanahorias
- 100 g de patata
- 1/2 L de agua
- 50 ml de leche
- C/s de jengibre
- C/s de curry en polvo
- Sal
- Pimienta recién molida
- C/s de pipas peladas
- Cebollino al gusto



PREPARACIÓN:

Disponemos en una cazuela la zanahoria lavada, pelada y cortada en rodajas.

Agregamos la patata lavada, pelada y cortada en cachelos, que le ayudará a soltar elalmidón y hacer la crema más espesa.

Salpimentamos al gusto.

Agregamos agua casi hasta cubrir.

Y por último, la leche.
Yo voy a usar leche normal, pero si se le quiere dar un toque más "exótico" se puede añadir leche de coco.

Ponemos al fuego y dejamos que rompa a hervir.
Entonces bajamos la potencia y dejamos que se cocine durante 20 minutos aproximadamente.

Entonces agregamos el jengibre.
Por supuesto, podríamos haber usado jengibre fresco, añadiendo un trocito de apenas 3 cm previamente pelado en la cocción.

Agregamos también el curry.
Y dejamos cocinar durante 5 minutos más para que éstos sabores se impregnen bien en todo el conjunto.

Pasamos al vaso de la batidora.

Y trituramos a máxima potencia hasta obtener una crema fina y ligera.

Servimos en el plato de presentación.

Y agregamos unas gotitas de leche como adorno, junto con las pipas peladas que le aportarán el toque crujiente, y el cebollino.

Éste es el resultado final de nuestra crema de zanahoria al curry.

¡Qué aproveche!



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10 de febrero de 2018

Berenjenas fritas con miel de caña

Soy una enamorada de Andalucia, de su cultura, de su gente y su amplia y exquisita gastronomía. 
Y de una manera más concreta de Córdoba. Pasear por sus calles y sentir esa mezcla de culturas que se respira allí es sencillamente, todo un privilegio.

Siempre que bajamos a tierras andaluzas no pueden faltar en nuestras mesas las tortillitas de camarones, el pescaíto frito, un buen salmorejo o gazpacho, depende del dia...

El año pasado pude bajar a disfrutar de sus tierras en dos ocasiones, y en ambas me empapé bien de sus platos, y es que yo soy muy de probar de todo cuando salgo de "mi zona de confort".

Aunque bien es cierto que estas berenjenas fritas no las probé, ni tampoco los caracoles.
Ya os he comentado en alguna ocasión que  no soy yo muy seguidora de la miel y fue precisamente por eso, por lo que no las probé, y mira que me llamaban la atención.
Ilusa de mi, pensando que iban bañadas en miel de abeja...
Cuando llegue a casa e investigué pude comprobar que llevan miel de caña o melaza, así que tardé poco en enmendar mi error.

Ahora estás berenjenas fritas se han convertido en uno de mis platos andaluces favoritos, y estoy deseando volver a las calles cordobesas y probarlas de primera mano allí. Los caracoles, va a ser que no.

¡Espero que os guste!


Con ésta receta participo en el reto:
En el reto de la Cocina Typical Spanish, el blog anfitrión nos dará un requisito ya sea un ingrediente, un plato, o una forma de preparación que tenemos que hacer.
Cambiando la metódica del reto, en ésta ocasión y aprovechando que el día 28 de Febrero se celebra el día de Andalucía, queremos rendirle homenaje a ésta tierra de arte. La cocina TS. #OjúQueRicoTS





(2 pax)
INGREDIENTES:

- 2 Berenjenas pequeñas
- C/s de agua
- C/s de harina especial para frituras
- Melaza o miel de caña al gusto
- AOVE
- Sal



PREPARACIÓN:

Comenzamos lavando y cortando las berenjenas en rodajas  de 1 cm de grosor, aproximadamente.

Las disponemos en una fuente con agua y un puñadito de sal.
De esta manera perderán un poquito el amargor característico de éstos frutos.
Reposamos durante 30 minutos sumergidas en agua.

Pasado el tiempo las secamos sobre papel absorvente por ambos lados.

Las enharinamos.
Yo en éste caso he usado harina especial para fritura.

En una sartén con AOVE a 160ºC aproximadamente, freímos nuestras berenjenas rebozadas.

Tras unos minutos, cuando hayan dorado, le damos la vuelta a las berenjenas para que se hagan por la otra parte.

Dejamos que doren por éste lado también.
Una vez pasados un par de minutos, las sacamos y las escurrimos bien para que goteen el exceso de aceite sobre el mismo. Recordar que las berenjenas son como una esponja y absorven un montón, por eso hay que freírlas en aceite de alta calidad.

Las pasamos por papel de cocina absorbente.
Repetimos el proceso hasta acabar con las berenjenas.

En un plato extendemos con ayuda de una cucharilla, unos hilos de melaza o miel de caña.
Ésto es una sustancia dulce, espesa y oscura que se obtiene en la cristalización del azúcar de caña, quedando como residuo. Yo la tenía de cuando la usé para hacer las Galletas de gengibre, tarta tren.

Colocamos unas rodajas de berenjena fritas superpuestas una sobre otra.

De nuevo, las decoramos con unos hilos de miel de caña.

Emplatamos.

Éste es el resultado de nuestras berenjenas fritas con miel de caña.

¡Qué aproveche!



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8 de febrero de 2018

Orejas de Carnaval

Tengo muy buenos recuerdos de los carnavales desde bien pequeña.
En el cole nos pasábamos días y días preparando nuestros trajes de carnaval con productos reciclados. 
Si no era para Navidad era para carnaval, y si no para el día del padre y la madre, pero nos pasábamos el curso guardando cartones de papel higiénico y rollos de cocina, con el fin de darle otro uso.
Recuerdo especialmente cuando todos los compañeros del cole nos vestimos de chinos con sus gorros y pintados de amarillo, o de hawaianos con sus falditas de flecos.
Salíamos a hacer un pequeño desfile por el pueblo, para que nos vieran todos los vecinos, y después en el patio del colegio bailábamos todos juntos cogidos de la mano. 
Y mientras tanto alguna profesora se encargaba de prepararlo todo para hacer unas cuantas orejas de carnaval para todos los que estuvieran allí presentes. Recuerdo alguna vez salirme del corro del baile e ir a ver hacer las orejas... ¡Yo desde pequeña sabía que los fogones eran lo mio!

Después el fin de semana nos íbamos al sábado piñata de Astorga, donde mis primas y mis hermanos se vestían con los Boy Scouts, y yo como siempre me quedaba en las faldas de mi madre... ¡Cómo disfrutábamos! Y por supuesto qué frío rascábamos... Aunque siempre teníamos orejas en casa esperándonos como recompensa y aguantábamos todo el desfile como unos campeones.

Hoy os traigo la la receta, que mi madre tenía apuntada en algún libro y que me transportan a todos esos buenos momentos.
¡Espero que os gusten!






(50 uds aprox.)
INGREDIENTES:

- 250 g de harina
- 50 g de manteca de cerdo o mantequilla
- 1 Huevo M
- 50 g de azúcar blanquilla
- 63 ml agua templada
- 5 ml anís
- C/s de zumo de limón
- Pizca de sal
- C/s de azúcar glass



PREPARACIÓN:

Media hora antes de empezar a hacer la masa, disponemos la cantidad necesaria de manteca en un bol, y dejamos a temperatura ambiente. También se puede hacer con mantequilla.
Una vez que tenga cuerpo crema, agregamos el azúcar blanquilla y el huevo.

Agregamos el agua previamente templada, junto con el zumo de limón y el anís.
Mezclamos con ayuda de unas varillas de cocina.

Agregamos a pocos la harina, junto con la pizca de sal.

Mezclamos primeramente con la varilla.

Y a medida que vayamos agregando harina y la masa se hace más compacta, mezclamos con ayuda de nuestras manos.

Integramos todos los ingredientes hasta formar una masa suave, manejable y húmeda al tacto.
Formamos una bola.

Entonces, reposamos durante 1 hora cubierta con un paño de cocina limpio.

Pasado el tiempo, vamos cogiendo pequeños trozos de la masa.

En una superficie enharinada y con ayuda de un rodillo, estiramos, dándole el mínimo grosor sin que lleguen a romperse.

Entonces cortamos haciendo triángulos.

En una sartén con aceite de girasol para frituras al fuego, agregamos nuestra masa.
Vemos como una vez que la masa coge temperatura empieza a formar las burbujas tan representativas de las orejas.

Un par de minutos después, cuando la masa tenga éste color dorado, le damos la vuelta y freímos por el otro lado, durante un par de minutos también.

Sacamos y dejamos sobre papel absorbente para que quede con la mínima cantidad de grasa posible.

Disponemos en nuestro plato de presentación.

Y espolvoreamos con azúcar glass al gusto.

Éste es el resultado final de nuestras orejas de carnaval.

 Así se ven por dentro.

¡Qué aproveche! Y a disfrutar de los Carnavales.



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© Andreíta come de todo

Diseñado por: Patricia Becerra -Las Cosas de mi Cocina-